Mes del Corazón de los Estados Unidos: ¿Qué Nos Deparan Los Próximos Cincuenta Años?

Por Heather R. Johnson

El presidente Lyndon B. Johnson proclamó en febrero de 1964 el primer Mes del Corazón de los Estados Unidos. Durante 54 años, hemos aumentado la concienciación sobre las enfermedades del corazón a nivel nacional y mundial.

Tenemos medicamentos, dispositivos médicos y protocolos de recuperación que ni siquiera se pensaron en 1964. Las cifras anuales de muertes por enfermedades y accidentes cardiovasculares han disminuido drásticamente. Además, comprendemos mejor los factores de riesgo que pueden generar una enfermedad cardíaca.

Sin embargo, las enfermedades cardíacas siguen siendo la causa principal de muerte en los Estados Unidos y en todo el mundo.

¿Por qué? En parte porque los estadounidenses no están haciendo un buen trabajo en el control de los factores de riesgo que causan las enfermedades cardíacas, como fumar, tener sobrepeso y no controlar el nivel de colesterol ni la presión arterial.

Por ejemplo, alrededor del 15% de los estadounidenses todavía fuma. (Significa una disminución importante si se compara con el 42% en 1964, pero sigue siendo una cifra elevada.) Aproximadamente uno de cada tres adultos estadounidenses no participa con regularidad en actividades físicas, y el porcentaje de estadounidenses con hipertensión aumentó un poco, de un 29% en 1964 a un 33% en la actualidad.

Sin duda, hay un amplio margen para mejorar. No obstante, tanto médicos como investigadores en el mundo de la cardiología están entusiasmados con los avances en la tecnología, la medicina de precisión y los proyectos de salud poblacional orientados a prevenir y tratar las enfermedades cardíacas.

Teléfonos inteligentes, aplicaciones y telemonitorización

“Estamos logrando un gran avance en la tecnología de la salud”, dice Nancy Artinian, presidenta del Consejo de Enfermería Cardiovascular y Accidente Cardiovascular de la American Heart Association (AHA). Los accesorios y las aplicaciones (también llamadas apps) de los teléfonos inteligentes pueden registrar el peso, la frecuencia cardíaca, el nivel de actividad y los hábitos de sueño del paciente. ¡Hasta pueden hacer un electrocardiograma! La información que estos dispositivos recopilan se puede transmitir de forma inalámbrica (y segura) al consultorio del médico.

“La telemonitorización permite que las personas se comuniquen a distancia cuando no pueden ver a su médico en persona”, explica Artinian, quien también es profesora invitada de la Michigan State University. Esto les permite a los médicos detectar y tratar más fácilmente los síntomas antes de que se conviertan en algo grave. La telemonitorización también puede ayudar a los pacientes a evitar costosos viajes a la sala de emergencias u hospitalizaciones si la enfermedad se detecta y trata temprano.

Además de controlar cosas como el nivel de actividad y la frecuencia cardíaca, las apps pueden ayudar a los pacientes con otro obstáculo para la salud: tomar medicamentos según las indicaciones. Artinian explica que el incumplimiento de las recomendaciones de los médicos juega un papel muy importante en la presión arterial descontrolada. Cuando los pacientes deben tomar dos o tres medicamentos por día, pueden olvidar una dosis o dejar de tomarlos por completo.

Las innovadoras apps de salud les recuerdan a los pacientes tomar sus medicamentos, hacer ejercicios de rehabilitación o ponerse el parche de nicotina. “Cosas tan sencillas como enviar mensajes de texto o recordatorios programados son avances importantísimos en la atención”, dice Elliott Antman, M.D., cardiólogo superior del Hospital Brigham and Women y expresidente de la American Heart Association.

Dentro de poco, es probable que los sensores portátiles cosidos en la ropa registren los niveles de glucosa en la sangre, la frecuencia cardíaca y el ritmo cardíaco de una persona. “En los próximos 10 a 20 años, veremos aún más avances tecnológicos que ayudarán a las personas a mantenerse sanas”, comenta Artinian.

Avances con dispositivos médicos

Los avances tecnológicos también han llevado a una serie de mejoras en los dispositivos médicos.  Gracias a la fabricación de baterías más pequeñas, los dispositivos cardíacos que en el pasado requerían de cirugía torácica abierta para ser implantados, hoy en día se pueden colocar por medios menos invasivos. Los resultados son periodos de recuperación más rápidos y menos días en el hospital. (Vea el artículo “Incredible Shrinking Heart Devices” en el ejemplar Enero/Febrero de 2017 de Heartbeat para más información.)

Además, algunos marcapasos ahora ofrecen monitorización automática para registrar la respiración diaria, la frecuencia cardíaca y otros datos de los pacientes. A diferencia de los dispositivos de la década de los 60, que solo controlaban el ritmo del ventrículo derecho, los marcapasos actuales estimulan los ventrículos izquierdo y derecho y coordinan el tiempo. Los fabricantes de dispositivos incluso han creado desfibriladores cardíacos implantables (DCI), los cuales también están integrados con un marcapasos.

Otros avances recientes que prolongan la vida incluyen el uso a largo plazo de dispositivos de asistencia ventricular para el ventrículo izquierdo (LVAD) en pacientes con insuficiencia cardíaca. Las endoprótesis farmacoactivas (o stents liberadores de fármacos) liberan un medicamento que ayuda a prevenir el estrechamiento de las arterias, y las personas con estenosis de la válvula aórtica ahora pueden recibir una valvuloplastia aórtica con catéter (TAVR), que permite una recuperación más rápida que mediante una valvuloplastia aórtica normal. “Hasta hace unos años, los cirujanos cardíacos tenían que suturar la válvula nueva”, comenta el Dr. Antman. “Ahora podemos insertar una nueva válvula en el laboratorio de cateterismo con el procedimiento similar de la endoprótesis”.

Nuevos medicamentos y datos masivos

Martha Gulati, M.D., catedrática de medicina y jefe de la división de cardiología en la Universidad de Arizona-Phoenix y jefa de redacción de la publicación CardioSmart del Colegio Estadounidense de Cardiología, dice que los nuevos avances farmacológicos han mejorado la supervivencia de los pacientes con insuficiencia cardíaca. Uno de ellos, la policápsula Entresto, reduce el riesgo de mortalidad y acorta el tiempo de hospitalización de estos pacientes. El Dr. Antman dice que las estatinas para reducir los niveles de colesterol también han mejorado, al igual que las alternativas al anticoagulante warfarina. Sin embargo, aún más notable que los nuevos medicamentos nuevos, es que hay una mayor comprensión de cómo las personas responden a ellos.

Con el lanzamiento de iniciativas de medicina de precisión, los sistemas de salud pueden básicamente personalizar la atención. Mediante pruebas diagnósticas, secuenciación genómica y analítica de datos, los médicos pueden adaptar los regímenes de tratamiento al paciente, evitándoles las reacciones adversas a un medicamento que no les funcione. “El objetivo es comprender todos los factores que contribuyen a que una persona con salud ideal sufra una enfermedad cardíaca o un accidente cerebrovascular”, expresa el Dr. Antman. “Esto se relaciona con la composición genética, las bacterias en su organismo, donde vive y a qué está expuesto. “En el futuro, tenemos que ser más proactivos con respecto al riesgo de enfermedad y al tratamiento específico”.

Si bien la medicina de precisión tiene como objetivo personalizar el tratamiento, la salud poblacional utiliza los datos para predecir los resultados en ciertas comunidades y segmentos de comunidades. A partir de aquí, los sistemas de salud pueden lanzar programas dirigidos a sectores con mayor riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cardiovasculares. Las posibles soluciones para que la prevención y el tratamiento sean más exitosos incluyen hacer que la rehabilitación cardiovascular sea más accesible. “Me parece que es lo que tendrá que suceder para que las personas que carecen de los recursos se trasladen hasta la clínica”, dice Artinian. “Necesitamos programas de fácil acceso y no los tenemos”.

El Dr. Antman desearía ver programas comunitarios que enfrenten los factores de riesgo: programas de ejercicios en las escuelas secundarias superiores locales y programas de rehabilitación cardiovascular y educación sobre la salud cardíaca en el centro comunitario local. “Necesitamos ver en nuestra sociedad y en nuestras comunidades los cambios en el sistema para que la opción por la salud se convierta en la opción predeterminada”.

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