El futuro de los ataques al corazón

heart attack prevention

 

Por Nicole Foster

La ciencia avanza constantemente, y las tecnologías modernas nos indican que esa marcha hacia el futuro continúa acelerando. Por fortuna, algunos médicos e investigadores están aprovechando este impulso hacia adelante en la predicción de los ataques al corazón.

Estos científicos trabajan incansablemente en la búsqueda de maneras para predecir los ataques al corazón, años antes de que surjan los síntomas, ya que predecirlos a tiempo lleva a la intervención temprana, y esta última puede salvar vidas.

Procedimientos comprobados

Desde que están ocurriendo los ataques cardíacos, los médicos han intentado predecirlos. Han confiado tradicionalmente en los análisis normales de colesterol, en la presión arterial, en factores relativos al estilo de vida y el estado de salud, como padecer de diabetes, para predecir si un paciente tiene posibilidad de sufrir un ataque al corazón.

La edad, las concentraciones de lípidos, la obesidad, la inactividad y el estrés pueden causar el bloqueo de arterias e impedir la circulación sanguínea hacia el corazón, dice el Dr. Arshed Quyyumi, catedrático de la Escuela de Medicina de la Universidad Emory. Mediante la recolección de datos, los resultados de pruebas y la información de los pacientes, los cardiólogos como Quyyumi pueden generar un puntaje para indicar el riesgo de ataque cardíaco de un paciente. “No es una predicción exacta”, comenta Quyyumi. “Utilizamos el puntaje en la disminución del riesgo y la prevención de enfermedades, ataques al corazón o muerte súbita por ataque cardíaco. Ahora se están desarrollando nuevas tecnologías que podrían ayudarnos a predecir mejor [las enfermedades cardiovasculares]”.

Algunas de esas tecnologías provienen incluso del sector empresarial. Apple se asoció con Stanford Medicine para utilizar la información de los relojes Apple con el objetivo de impulsar un proyecto enorme para el estudio del corazón. Fitbit, TomTom, Garmin y un sinnúmero de empresas de tecnología ponible (wearables) incorporan en sus productos instrumentos para monitorizar el ritmo del corazón. Toyota está colaborando con los investigadores de la Universidad de Michigan en el estudio de cómo sus autos pueden detectar cuando un conductor esté sufriendo un episodio cardíaco; los resultados iniciales de dicho estudio se anticipan para el 2020. Mientras tanto, los cardiólogos exploran el campo de la inteligencia artificial (IA), las exploraciones retinianas y la investigación cualitativa en búsqueda de estrategias predictivas nuevas.

El epidemiólogo sinérgico

El Dr. Stephen Weng es profesor adjunto en la Universidad de Nottingham y becario investigador del Instituto Nacional de la Salud e Investigación. En colaboración con su equipo, creó un algoritmo que combina la inteligencia artificial y la interacción cara a cara con el médico.

Basado en el tamaño muestral de 83,000 historias clínicas, habría sido posible salvar 355 vidas más si se hubiera utilizado la inteligencia artificial, en comparación con los métodos normales de predicción.

Su sistema puede predecir los ataques al corazón con un 76 por ciento de exactitud, 10 años antes de que ocurran.

El algoritmo busca en todos los expedientes electrónicos de pacientes en un consultorio, y reconoce un conjunto de datos específicos que sugiere la amenaza de ataque al corazón. En los ensayos, gracias a la IA, fue posible determinar en cuestión de minutos el riesgo de una persona.

Dependiendo del pronóstico cardíaco del paciente, el médico puede indicar los tratamientos adecuados con medicamentos para regular el colesterol, la diabetes y la hipertensión arterial, así como hacer recomendaciones y elaborar planes para cambiar hábitos perjudiciales.

“Un médico puede ver una lista de personas con riesgo de enfermedades del corazón, y pedir examinarlas”, dice Weng. “Eso es prevención”. En los ensayos, el sistema predijo un 7.6 por ciento más de episodios en comparación con el 1.6 por ciento menos en falsas alarmas de los métodos tradicionales. Basado en el tamaño muestral de 83,000 historias clínicas, esto significa que habría sido posible salvar 355 vidas más, si se hubiera utilizado la inteligencia artificial, en comparación con los métodos normales de predicción.

Antes de que el programa llegue a los consultorios médicos, Weng tendrá que depender de los programas informáticos de las empresas para investigar cómo hacer que el algoritmo sea compatible con los sistemas que ya existen en los consultorios. Weng también tendrá que adaptar el algoritmo a los diferentes grupos étnicos y genéticos para traducir la inteligencia artificial a los grupos demográficos de Estados Unidos.

“Lo desarrollamos en un grupo de población británico, y es posible que no se traduzca completamente a otras poblaciones”, explica. “Adaptaremos el algoritmo a la población a la que se dirija. Aplicaremos la misma metodología, en un grupo de población distinto, y se convertirá en un algoritmo particular para esa población”.

Weng ha encontrado todas las respuestas excepto una: ¿Qué sucede cuando se determina que un paciente tiene menor riesgo de sufrir un ataque al corazón? ¿El paciente interpretará la información como el permiso para consumir sin restricción alimentos poco saludables? ¿Justificará no tener que hacer ejercicio, lo que afectaría su pronóstico de sufrir un ataque al corazón? Weng podrá obtener las respuestas solo cuando se publique el algoritmo, lo que anticipa que ocurra el próximo año.

Conozca los signos

La tecnología y los avances médicos están contribuyendo a mejorar la predicción de los ataques al corazón; no obstante, aún debemos prestar atención al cuerpo y reconocer los signos y síntomas de un ataque al corazón. Algunos episodios surgen de manera súbita, pero la mayoría ocurre durante un período determinado en el que los síntomas se van acumulando poco a poco. Saber qué esperar puede salvarle la vida o la de un ser amado. Llame al 911 inmediatamente si tiene:

  • Molestia en el centro del pecho que dura varios minutos o desaparece y regresa. Se sentirá como una presión incómoda, dolor u opresión.
  • Malestar o dolor en otras áreas del cuerpo, incluyendo uno o ambos brazos, la mandíbula, el cuello, la espalda o el estómago.
  • Dificultad respiratoria con o sin molestia en el pecho.
  • También puede tener sudor frío, sensación de mareo o náuseas durante un ataque al corazón.

Los ojos son el espejo del…¿corazón?

La Dra. Lily Peng, directora de productos de Google, trabaja con un equipo de investigadores para descubrir cómo los vasos sanguíneos en los ojos pueden predecir el riesgo de ataque cardíaco. Según Peng, las exploraciones retinianas en los pacientes aportan información valiosa al algoritmo de su grupo. En conjunto, los componentes tuvieron bastante éxito al reconocer qué pacientes habían sufrido un episodio cardiovascular.

“Dada la imagen retiniana de un paciente que luego tuvo un episodio cardiovascular (EC) importante, como un ataque cardíaco, y la imagen de otro paciente que no lo tuvo, nuestro algoritmo pudo diferenciar el paciente que tuvo el EC un 70 por ciento de las veces”, dice Peng. “Este resultado se acerca a la precisión de otras calculadoras de riesgo de EC, que requieren la extracción de sangre para medir el nivel de colesterol”.

Aunque las pruebas aún se encuentran en las primeras etapas, Peng admite que este es un comienzo muy prometedor. Para que la fotografía del fondo de retina sea útil para los pacientes, Peng y su equipo de investigación continuarán estudiando los efectos de los tratamientos, como los cambios en el estilo de vida y los medicamentos, en correlación con las predicciones de riesgo. Por ahora, seguirán generando nuevas hipótesis y teorías para probar. Peng espera algún día ver las cámaras retinianas en los consultorios médicos en los que sacar fotografías se convierta en una prueba normal y no invasiva para los pacientes cardíacos.

“Existen pruebas sofisticadas, no invasivas, para detectar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como las tomografías computarizadas para la cuantificación del calcio coronario”, comenta Peng. “Si las investigaciones futuras dan resultado, esperamos que un procedimiento más sencillo como la fotografía del fondo de retina pueda brindar de manera no invasiva más información sobre el riesgo de sufrir episodios cardiovasculares”.

En el interior del cuerpo

Aunque los monitores ponibles, la IA, las cámaras y otras tecnologías son herramientas extraordinariamente útiles en la lucha para prevenir los ataques al corazón, es posible que algunos indicadores ya han estado en el interior de los pacientes desde siempre. Los cardiólogos estudian cómo ciertas bacterias intestinales, biomarcadores y moléculas pueden proporcionar pistas sobre la probabilidad de un paciente de sufrir un episodio cardíaco.

La Sociedad Europea de Cardiología descubrió que medir los niveles de una molécula llamada N-óxido de trimetilamina (TMAO), que las bacterias intestinales producen, podría ayudar a evaluar de forma confiable el riesgo de un paciente de tener problemas cardíacos. Creen que medir los niveles de TMAO podría predecir el riesgo de muerte hasta siete años después de la medición.

Los investigadores de UT Southwestern Medical Center han identificado cinco pruebas que, al combinarlas, mejoran la predicción de enfermedad cardíaca, insuficiencia cardíaca, ataque cardíaco y accidente cardiovascular, en comparación con los métodos actualmente recomendados. Dichas pruebas incluyen un ECG de 12 derivaciones, tomografías para la cuantificación del calcio coronario y análisis de sangre para la cuantificación de la proteína C-reactiva, la prohormona N-terminal del péptido natriurético cerebral (NT-proBNP) y la troponina T de alta sensibilidad. En Emory, el Dr. Quyyumi y sus colegas han identificado un trío de biomarcadores que pueden ayudar con la predicción.

Quyyumi está interesado en observar las placas en el torrente sanguíneo como factores pronósticos. Algunas placas, explica, permanecen silenciosas mientras que otras están activas. Las placas activas se inflaman y tienen más probabilidades de romperse, lo que lleva a un ataque cardíaco o la muerte. Su pregunta en investigaciones futuras es: “¿Podemos tratar de detectar la placas activas mediante la exploración de marcadores sanguíneos?”. Cuando se le preguntó si pensaba que la predicción temprana podría erradicar con el tiempo los ataques al corazón, Quyyumi comentó que años atrás su respuesta habría sido negativa. Hoy, sin embargo, se siente más optimista. “Creo que es posible, y que podemos diagnosticar la enfermedad mucho mejor. Es probable que esto se convierta en un problema menor. Vamos en la dirección correcta”.

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