Amigos Peludos

 

De Rachel Hedstrom

Los perros de terapia en hospitales pueden ayudar a los pacientes de maneras significativas, e incluso tienen beneficios comprobados para la salud.

Hasta para una niña llamada Hope (Esperanza, en español), la situación parecía demasiado sombría.

Ya había enfrentado tanto en sus pocos años: tres cirugías a corazón abierto, dos cirugías de pierna y pie, y muchos otros procedimientos médicos. Y aquí estaba de nuevo, esta vez con una ruptura de apéndice que la mantuvo hospitalizada durante tres semanas. Parece demasiado para cualquiera, y esta pequeña niña con agrandamiento de corazón hizo todo lo posible para que las circunstancias no la desanimaran. Pero lo hicieron. La ayuda llegó en forma de un amigo de cuatro patas. Al escuchar el tintineo de una cadena, la luz volvía a sus ojos. Gracie está aquí.

Motivada a la acción, Hope enfrentaba el dolor para sacar su cuerpo cansado de la cama. Colocaba un pie delante del otro, movía su poste para vía intravenosa a su lado y lo apretaba con fuerza con sus diminutas manos cuando llegaba al pasillo para esperar con anticipación. Gracie está aquí.

Gracie, una Golden Retriever conocida por ser afectuosa y por su actitud dulce, es una de las mascotas de terapia que visitan el Hospital de Niños St. Joseph en Tampa, Florida. Hope anticipaba esas visitas; suaves y dulces, los perros no traían agujas, procedimientos ni expectativas, solo amor. Hope apreciaba las visitas de estos amigos de cuatro patas cuyo cuidado canino parecía ser tan útil como cualquier medicamento. “Se le iluminaba todo el rostro”, recuerda Kelly Dees, la mamá de Hope. “Al principio, no podía moverse mucho, pero se las arreglaba para levantarse y ver a los perros. Les hablaba dulcemente, los acariciaba y se emocionaba mucho, sonriendo de oreja a oreja. Después de la visita, permanecía de buen humor; el efecto era duradero. No puedo expresar cuánto lo agradecía”.

Conversación de corazón

Gary Price conoce bien esa sensación de abatimiento. Después de atravesar por su propia revascularización quíntuple, jubilado, con 77 años y residente de Sanford, Florida, quería brindar consuelo a otros cuyos corazones estaban sanando. Además de ser voluntario en el grupo de Orlando de Mended Hearts, Gary trae a Prince, un Shih Tzu de 11 años, para brindar consuelo a las personas que más lo necesitan.

“Puedo visitar pacientes cardíacos y hablarles sobre mi experiencia. También les digo que tengo una enfermedad cardíaca, y hace 17 años tuve una cirugía de revascularización. Visito pacientes cardíacos todas las semanas con Prince”. El temperamento relajado de Prince lo convirtió en un buen candidato para perro de terapia. Cuando Prince tenía casi un año, pasó las pruebas de la Alianza de perros de terapia (Alliance of Therapy Dogs) y lo certificaron. Ahora visita hospitales y una guardería para niños con necesidades especiales, y brinda tranquilidad a todos los que conoce. “En el caso de un paciente, llevo una silla junto a la cama y pongo a Prince en mi regazo. Pone sus patas en la cama y su cabeza para que la gente pueda acariciarlo”, dice Gary.

El temperamento relajado de Prince lo convirtió en un buen candidato para perro de terapia. Cuando Prince tenía casi un año, pasó las pruebas de la Alianza de perros de terapia (Alliance of Therapy Dogs) y lo certificaron. Ahora visita hospitales y una guardería para niños con necesidades especiales, y brinda tranquilidad a todos los que conoce.

“En el caso de un paciente, llevo una silla junto a la cama y pongo a Prince en mi regazo. Pone sus patas en la cama y su cabeza para que la gente pueda acariciarlo”, dice Gary.

Mascotas con propósito

Judi Roberts, directora de servicios voluntarios en el Hospital de Niños St. Joseph, tiene 24 equipos de perros de terapia y adiestradores en su lista. Tanto el adiestrador como el perro están certificados como un equipo de terapia a través de Pet Partners o de la Alianza de perros de terapia, y cada perro recibe no solo su propio distintivo de voluntario, sino también su propia tarjeta de colección con su foto e información clave.

IEs una buena manera para que los pacientes recuerden estas visitas especiales, explica Judi. También sirven como reconocimiento oficial de todo el trabajo realizado por el adiestrador y el perro para que los días de los pacientes sean un poco más alegres.

Nadie lo toma a la ligera, porque todos entienden lo importante que es”, dice Judi. Desde asegurarse de que sus mascotas estén al día con las vacunas hasta bañarlos dentro de las 24 horas antes de una visita a sus instalaciones y trabajar con los médicos para asegurar que se sigan los procedimientos de control de infecciones y los deseos de los pacientes, los equipos de perros de terapia tienen muchas responsabilidades.

“Estamos agradecidos de que estos voluntarios y sus mascotas produzcan esto en nuestros pacientes”, expresa Judi.

Pet Partners, con sede en Bellevue, Washington, ofrece la primera capacitación integral y estandarizada de la nación en actividades y terapia asistidas con animales para voluntarios y profesionales de la salud. La organización sin fines de lucro cuenta con más de 10,000 equipos voluntarios de humanos y animales activos en los Estados Unidos y en algunos países.

En total, realizan más de tres millones de visitas al año a pacientes en hospitales, residentes en hogares de ancianos y otros centros de atención, programas de lectura en bibliotecas y mucho más. Mientras que la mayoría de los equipos incluyen un perro, otras especies pueden ser certificadas si cumplen con los criterios. Entre estas hay gatos, conejos, caballos miniatura, loros, cerdos miniatura, incluso llamas y alpacas. El proceso de capacitación y certificación se centra no solo en la seguridad de las personas que reciben las visitas, sino también en el bienestar del animal que realiza la visita.

El papel de un adiestrador es proteger a los animales, asegurarse de que estén seguros mientras visitan y que su nivel de estrés no sea demasiado alto”, dice Elisabeth Van Every, coordinadora de mercadeo y asociaciones estratégicas para Pet Partners. Cree que lo que más obtienen los pacientes es una presencia calmante que simplemente está ahí para brindar lo que a menudo alguien con dolor necesita: amor.

“Los perros brindan una presencia que no juzga, algo importante para mucha gente. Son amigables, amorosos y agradables al tacto. El solo hecho de poder acariciar un animal y hablar con él es relajante. Se trata de la presencia, de la sensación de estar allí y recibir afecto sin expectativas”.

Medicina para el corazón

Sin embargo, la terapia va más allá de la nariz fría y húmeda y los ojos cálidos de una mascota. Los estudios demuestran que interactuar con animales puede beneficiar a los humanos de muchas maneras y puede ser bueno para el corazón en muchos aspectos.

“La investigación científica demuestra que el vínculo humano-animal tiene un impacto positivo en la salud humana, incluyendo las enfermedades cardiovasculares, el estrés, la presión arterial, el sueño, la depresión y la ansiedad y más”, Dave Williams, MD, médico de emergencias y director médico de Pet Partners, comenta.

“De lo único que muchas personas no hablan es sobre el nivel de ansiedad, principalmente a medida que los niños que viven con defectos cardíacos congénitos crecen”, agrega la madre de Hope.

“Se espera que sean valientes todo el tiempo, y eso es inaceptable. Hope y los niños como ella pueden experimentar ansiedad, incluso estrés postraumático. Imagina una presencia calmada que no hace nada que a los niños no les guste. Los perros realmente tienen éxito en lo que muy pocas cosas lo tienen. Esa presencia calmante es buena para ellos, y mi nivel de ansiedad también disminuyó”.

Judi dice que los pacientes, los padres, los visitantes y el personal dan la bienvenida cualquier día a la visita de un equipo de terapia con mascotas. “Los miembros de nuestro equipo también disfrutan al verlos. Trabajan turnos largos y, a veces, es exactamente lo que necesitaban”.

Gary Price hace eco de esas palabras, diciendo que Prince va primero hacia las enfermeras.

“Podría ser debido a las golosinas que le dan”, admite, “pero de cualquier manera, necesitan de la visita a veces tanto como el paciente”.

El lenguaje universal del amor

¿Es posible que los animales nos digan cosas que se entiendan a un nivel más profundo del que cualquier lenguaje humano podría expresar con palabras? Si es así, es un lenguaje que Jade Fussell entendió de inmediato.

Adoptada de la China cuando tenía tres años, Jade comenzó a recibir tratamientos muy necesarios para sus defectos cardíacos congénitos a un mes de haber llegado a los EE. UU. La madre de Jade, Tara, recuerda lo vivaz que era su hija a pesar de su enfermedad cardíaca, siendo pequeña para su edad y nueva en el lenguaje y la cultura.

Siguieron meses de tratamiento, procedimiento tras procedimiento, y, finalmente, Jade perdió su capacidad de tolerar los alimentos y las personas. Sencillamente se retrajo.

“Nuestra niña, alegre y llena de vida se apagó”, recuerda Tara. “Se apartó de nosotros y de todos. Hubo momentos en que no quería que la tocaran, se acostaba y solo lloraba”.

Los perros de terapia, sin embargo, podían sacar a Jade de su caparazón cuando nada más podía hacerlo. Jade se conectó inmediata y profundamente con ellos; su presencia la calmaba, permitiendo que los procedimientos fueran mucho más fáciles. Tocar al perro, acariciarle la espalda y ser dulce y gentil con el animal parecía llenar una necesidad en Jade. Las inyecciones diarias, las sondas de alimentación y las bombas requeridas para sostenerla agitaban a Jade, y no permitía las caricias amorosas de ellos. Pero acariciar al perro la calmaba de inmediato.

El enfoque fue tan exitoso que las enfermeras y el equipo de trabajo social de Jade recomendaron a su familia que buscara un perro de servicio solo para Jade. Harvard, un perro Golden Retriever, pronto se convirtió en miembro de la familia. La familia de Jade está eternamente agradecida por los perros y voluntarios de terapia que la ayudaron atravesar un momento muy difícil en su vida.

“Ver que había algo que podía traer la luz de vuelta a sus ojos, ver un poco más de nuestra niña volviendo a nosotros, significó todo”, dice Tara sobre las visitas de perros de terapia. “Vislumbramos cómo solía ser, lo cual fue un gran regalo”.

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